Santiago de Cali, 7 de abril de 2008
El Consejo Académico de la Universidad del Valle, reunido de modo extraordinario el lunes 7 de abril para analizar la situación creada por los hechos sucedidos en la Ciudad Universitaria de Meléndez el pasado 3 de abril, se permite expresar a la comunidad universitaria y a la opinión pública lo siguiente:
1. Rechazamos con toda energía y decisión la ejecución de actos violentos dentro de la Universidad, cualquiera sea su procedencia y justificación. Las acciones violentas de un grupo de encapuchados, que ejerce la violencia como método de protesta y no representa a la comunidad universitaria, ocasionaron el 3 de abril pasado, con la destrucción de un vehículo de propiedad pública, la irrupción de la Policía Metropolitana a la Ciudad Universitaria en una acción igualmente arbitraria, no autorizada, sin dar tiempo para una evacuación que protegiera a las personas, causando daños cuantiosos e innecesarios en propiedades también públicas. El espectáculo de miembros de la Policía Metropolitana de Cali rompiendo los ventanales de los edificios de la Ciudad Universitaria no tiene justificación alguna en una democracia.
2. El Consejo Académico rechaza las intenciones de los grupos que desean convertir a la Universidad en un escenario del conflicto interno nacional. La esencia de la Universidad, como centro de alta cultura, es el uso razonado de los argumentos, por ello, la única fuerza que acepta es la fuerza de los argumentos. Hechos como los acontecidos el 3 de abril atentan contra la razón de ser de la Universidad.
3. La manera como la Fuerza Pública ingresó a los predios de la Universidad, que no es un espacio público sino un bien fiscal, con un domicilio reconocido, va contra las normas establecidas sobre inviolabilidad de domicilio, un derecho constitucional que no ha sido suspendido en Colombia; se agredió a las personas; se sometió a la comunidad a una situación de pánico; se obstaculizó su salida; y se detuvo a 11 estudiantes, 7 de los cuales fueron liberados más tarde, por tratarse de menores de edad y cuatro asegurados sin beneficio de excarcelación, bajo la acusación de terrorismo, en un proceso sumario, a pesar de testimonios de que no habían hecho parte de los desórdenes. Una incursión sin autorización de las autoridades universitarias y sin orden judicial, producida no por razones de flagrancia sino previamente advertida por el Comandante de la Policía Metropolitana quien había anunciado por escrito esa acción en caso de que se produjeran desórdenes, sin evaluar cada caso en particular, y quien dirigió el operativo acompañado por los medios de comunicación.
4. la Universidad reclama que la situación judicial de los estudiantes sea solucionada con la misma celeridad con que se los detuvo y enjuició. Profesores y estudiantes están dispuestos a rendir testimonio sobre las circunstancias en que se produjeron esas detenciones, y esas pruebas
testimoniales, que no fueron tenidas en cuenta en la audiencia inicial, deben ser consideradas cuanto antes por la autoridad competente, de modo que no sólo se surta el debido proceso sino que éste se haga de modo expedito. El Consejo Académico expresa su solidaridad con la causa de los
estudiantes detenidos y sus familias.
5. La Universidad no cree que los actos violentos deban ser respondidos de la misma manera por las autoridades. Lo que constituye la esencia del Estado de Derecho es que la autoridad, que tiene el monopolio de la fuerza, está sometida a unas normas claras derespeto a los derechos de los ciudadanos para aplicar esa fuerza. La Comunidad Universitaria ha hecho un enorme esfuerzo por crear un clima interno de convivencia que haga posible la tolerancia y el respeto en el debate académico y en las acciones universitarias. Hay y habrá grupos violentos irreductibles que se amparan en ese esfuerzo y se aprovechan de ello. La Universidad es la primera interesada en que esos grupos se sometan a las reglas de la academia. Y que sus acciones sean sancionadas judicialmente. Una agresión contra la Universidad, como la que se produjo el 3 de abril de parte de los violentos y de parte de la fuerza pública, hace un daño inmenso a la construcción de ese ambiente, convierte a la Universidad en un campo de batalla, la señala injustamente ante la sociedad como un refugio de maleantes y pone en evidencia su estado de indefensión.
6. El Consejo Académico hace un llamado a toda la comunidad universitaria sobre la necesidad de actuar al unísono en defensa de nuestra Alma Máter, dada la gravedad de la situación. La exigencia de la libertad inmediata de los estudiantes injustamente detenidos hay que hacerla con la Universidad abierta y deliberando, acudiendo a formaseficaces y creativas de protesta, pues necesitamos el apoyo de toda la ciudadanía frente a quienes pretenden desestabilizarla y desviarla de su Misión. La suspensión de clases mientras no se resuelva judicialmente el caso de los estudiantes detenidos, el cual debe surtir un proceso legal, es una actitud que no resuelve su situación y altera la normalidad académica. Toda la comunidad universitaria debe adelantar un proceso activo de acompañamiento para lograr que el debido proceso se cumpla en el menor tiempo posible, para lo cual tiene la colaboración de la Dirección Universitaria, que ha estado en permanente contacto con los estudiantes y con su abogado.
En octubre de 2006, luego de haber entregado tres grados póstumos a estudiantes asesinados en diferentes circunstancias, crímenes todos ellos impunes, la Universidad del Valle envió un mensaje a la Nación, que queremos retomar hoy. Decíamos ayer: "La Universidad es un espacio de libertad donde sea posible adelantar todos los debates, analizarse todas las ideas, controvertir en todas las polémicas sin que los interlocutores ni la Institución sufran daño. Ese espacio de libertad es esencial para la vigencia de lademocracia. La importancia de la Universidad reside en la independencia de las ideas frente a la fuerza, del individuo frente al Estado, de la academia frente a la política. Pero es al mismo tiempo totalmente inerme ante la fuerza, ante el Estado y ante la política, sino se respetan sus fueros; si la sociedad no la rodea y la protege. Ejerce la Universidad un papel vigilante, transformador, revelador del entorno social que es una referencia fundamental sobre los destinos sociales, papel que debe preservarse colectivamente." Queremos invitar a la sociedad a que reflexione sobre estos hechos y estas palabras.
Santiago de Cali, 7 de abril de 2008. |